¿Recuerdan la canción? Si, como pueden intuir esta pequeña nota entrará en el recuerdo. Un concentrado, síntesis, recopilación… nostalgia de la buena. La historia para mi es la siguiente: cuando bordeábamos la mayoría de edad, mi amigo Nacho, su hermano Felipe y un clásico de La Florida llamado Alex Rojas, partimos en un bus de la línea Tas Choapa a Pichidangui. Alguien nos recibiría ahí. No recuerdo quién pero el dato poco importaba. Lo que realmente me tenía preocupado era estar sentado con mi mochila en la cuneta de la costanera, encendiendo cigarrillos y disfrutando de la absoluta libertad. Sentir ese aire de “todo está por pasar”.
Bueno, en adelante experimentamos muchos veranos en el camping “El Bosque”, herencia que continuaron cultivando muchos floridanos y que se ha mantenido viva en el tiempo y el espacio de una enorme memoria colectiva que atesora una cantidad casi infinita de historias, anécdotas y mitologías; todas, partes fundacionales de nuestras vidas en comunidad.
Motivos nunca faltaron. Ahí algunos descubrieron la lectura con “Yo visité Gaminides”. Yo mismo me aventuré a abrir el cielo mientras otros conocieron el amor, la locura y la fantasía de lo que en ese entonces nos parecía la “libertad”. Todos momentos inolvidables, algunos de los cuales compartimos por última vez con Roberto… en fin.
Eso nos propusimos mostrarles a nuestras señoras. Claro, lo haremos en versión 2008, con tragos VIP, asado, colchones inflables y toda una batería de tecnología que hará parecer las experiencias pasadas como las de una secta ochentena o algo así.
Barrigas más o barrigas menos, ahí estaremos gozando en Pichidangui. Lo mejor de cada familia, como siempre, demostrando que somos un equipo y que estamos juntos en esto de sobrellevar nuestra creciente vejez. Yo ya compré mi chuleta para el asado ¿y ustedes?

