Esta es la rama de natación de la empresa de mi señora esposa, la pame. Desde marzo de este año que participo como galleta y ya en el master de providencia de junio logré un bronce. Nada mal, porque estuve 15 años alejado de este deporte por diversas lesiones, posteriores adicciones, etc.
Lo cierto es que el grupo es muy buena onda y me he reencontrado con una actividad que cuando joven realicé muy, pero muy en serio. Todavía está en mi memoria el recorrido a la piscina escolar: colectivo hasta el metro departamental y de ahí hasta la estación cal y canto. También recuerdo los completos del casino, los paseos con la rama de la Chile, el mote con huesillos de la calle Independencia y por supuesto a mi entrenador, a quien todos llamaban Coné (se llama Eugenio Ducoing).
Compartimos cuatro años con ese grupo y ahora que recién estoy volviendo al agua, todo eso volvió como si nada hubiese pasado entre medio. De hecho en el torneo de junio me encontré con el Coné, ahora entrenador de la Católica, y me reconoció. "De dónde te conozco", me dijo. Yo sólo le respondí: la rama de la Chile, quince años atrás". Ahí me agarró y me dio un abrazo súper cariñoso. Ahora no se engañen, ¿recuerdan el entrenador de la película Reto al Destino? Bueno Coné era igual. Todos le tenían miedo, nadadores y papás. Era brígido. Nos enseñó a nadar con disciplina espartana. Pero al final, después de todos los retos, lo queríamos un montón. Fue nuestro formador (éramos como 20 en esa generación).
Esa bonita etapa terminó con una rebelde lesión en mi rodilla que se pegó a mi como lapa durante toda mi adolescencia.
Quince años después (el próximo sábado) voy en 100mt crawl y 50mt pecho. La mala noticia es que estoy tomando pastillas porque hace cuatro días mi rodilla nuevamente comenzó con sus problemas. En fin, no sé cómo, pero esta vez ni cagando voy a renunciar.
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