Hoy durante el día revisando mis correos electrónicos pude chequear que me había escrito mi amigo personal Rodrigo G. Cito su mensaje: "Así lo quería: frío y horizontal".- La foto ilustra perfectamente el deseo del Roro y de muchos. No estamos hablando acá de desearle la muerte al caballero con maldad, sino que algunos vemos que su partida significa la vuelta de una época tan recontra analizada, que por defecto nos divide y dividirá por mucho tiempo.
Seguirá entonces el juego sutil de tratar de imponer el sentido sobre esa parte de la historia, labor por la cual, dicho sea de paso, algunos deben levantarse muy temprano por la mañana y acostarse muy tarde por la noche.
En fin, el caballero se fue y la gente está haciendo cola para despedirlo nada más y nada menos que en una "capilla ardiente". Curioso concepto éste extraído seguramente de un manual de protocolo y que ha pasado a transformarse en el fetiche de los siempre criticados colegas periodistas.
A alguien le vale madre este asunto? Estoy seguro que más de algún almuerzo terminó en pelea por los desencuentros que genera don Pino. Bueno, será muy interesante ver qué efecto tendrá la muerte de este caballero en la "posible" liberación, catarsis, regeneración o cómo se vaya a llamar el proceso que experimentará la derecha política en el futuro próximo.
He tratado de ser muy respetuoso con los acontecimientos. Igual me da un poco de miedo que esto pueda ser leído por esta chiquilla Luz Guajardo y sus amigos. ¿Qué onda ella? Ahora por respeto no se entienda hombre sin opinión: muere un dictador, say no more.