El domingo pasado desperté con una gran resaca. Era medio día y mientras me revolcaba entre las sábanas, comencé a recordar el matrimonio de Rodrigo la noche anterior: ceremonia, cena, baile, ron, ron, baile, baile, ron, ron, ron, baile, whisky, whisky… La Pame, que ya estaba leyendo el diario, entró a la pieza y luego de saludarme me comentó: “¿te acuerdas que organizaste un asado para hoy en le casa de Cristóbal?”¡XCZ$••%•()”!, se me vino a la mente la música, los brincos sobre mi tobillo convaleciente y claro, molesté a Cristóbal para que nos juntáramos el domingo en su casa. No sólo eso, dije “yo me rajo con la carne”. No paré ahí: “Chiri, yo te voy a buscar a la casa de tus papás”. Es decir desperté muy, pero muy endeudado.
Igual logramos ponernos verticales y hacer todas las tareas (chiri, supermercado, etc) para llegar a Las Vertientes alrededor de las 14:30hrs. Ahí estaban todos con sus lentes de sol y una buena cerveza fría entre las manos. Nos sentamos a hacer el fuego y a recordar la noche anterior. No hubo dos opiniones, la fiesta estuvo prendidísima y que importante es que todos logren soltar la buena onda. La ceremonia, la cena y todas las formalidades están bien, pero si la gente no se vuelve mono bailando, tomando, etc., no queda esa sensación de haberlo pasado la ¡RAJA!
El matri de Rockdrigo cumplió y lo hizo porque cuando en ese lugar están tus amigos, sólo basta con poner una cumbia para que todos presten ropa con su mejor disposición. Yo no atiné instantáneamente pero la Pame me dijo de inmediato “este es el momento en que hay que apoyar bailando”. De ahí en adelante todo fue jarana. Algunos, incluso, mostraron que nunca es tarde para salir del clóset. La ceremonia civil tuvo ese aire a november rain. Rodrigo impecable, lució un peinado al más puro estilo Tico Torres. La Kathy, hay que decirlo, se veía bellísima.
Por supuesto, antes de la ceremonia hubo contacto con Francia, lo que sacó más de una sonrisa al novio, pero hizo más feliz aún a Cristóbal (saltaba como niño recibiendo un play station). El Brujo, como siempre, se hizo presente con su cámara y a él le debemos las fotos. En fin, todos reunidos: Pablito y Marijo, Cristóbal con la Pili, Nacho y Claudia, yo con la Pame y el Chiri con la Claudia, los novios, la Ximena, George, etc.

Todo terminó en la ya tradicional “junta” después del evento. Eso estuvo genial. No faltó nadie a la cita. Pudimos comer mucha carne, choripanes, litros de cerveza, bebida y dulces. Con el corazón en la mano, nos prometimos juntar todo el dinero posible para viajar en agosto con el Seba a Brasil para su matrimonio. El destino exacto es la isla Fernando de Noroñha, que al parecer es un paraíso (www.ilhadenoronha.com.br). Imagínense!
La velada terminó pasada las nueve de la noche y claramente el lunes siguiente en el trabajo fue el peor en mucho tiempo. El contraste entre la felicidad y el deber se hizo más evidente que nunca. El consuelo es que los amigos siguen ahí. Ahora llegan con sus parejas, e incluso hijos, pero siguen ahí. Otra cosa nos esperanza: la piscina de Cristóbal ya está casi lista.

