12/01/2009

Los expertos

No hay cosas fáciles en el mundo moderno o al menos eso es lo que muchos de los llamados “expertos” nos pretenden hacer creer. ¿Quieres una bicicleta y piensas que será entretenido comprarla? Pues traigo malas noticias: estos artículos dejaron de ser el medio de transporte sencillo y amigable que figura en tus recuerdos de niñez.
Hoy debes ser digno de comprar una. Tener claro si vas a usarla en tierra, pavimento o playa. Debes fijarte en las características del marco, asegurarte que los pedales sean metálicos y comprobar qué tipo de “componentes” trae. Los de mi Gary Fisher son Shimano Altus, lo que visto bajo mi óptica es algo así como la tecnología desarrollada por la NASA, o la Volvo, pero que a juicio de los expertos es la línea más básica de esta marca.
Además debes someterte al juicio de los vendedores arrogantes que se esmerarán en hacerte dos o tres preguntas para evidenciar que eres un novicio, que no eres digno. Y el resultado siempre será el clásico binomio “mientras más caro mejor” (la gente de Gary Fisher en Mall Sport se comportó de manera increíble, lo que decidió mi compra e hizo la excepción a la regla).
Algo similar he visto en las tiendas Mac. Ahí no existen las preguntas porque todo se da por sabido. Mac es superior y estás fuera de onda si no lo has averiguado. De hecho si vas a comprar ni siquiera te atrevas a mencionar la palabra PC o preguntar por sus diferencias con un Mac. Calla. Sólo compra, no te vas a arrepentir (doy fe de ello).
Qué decir de la ropa deportiva ¿Dry Fit? ¿Microfibra? ¿Parkas que valen un par de sueldos mínimos? ¿Outdoors? ¿Goretex? Más vale que hagas una sección en tu librero que agrupe manuales, porque los vas a necesitar.
Ni siquiera el alimento escapa de este mal. La leche ya no trae nata. Puede tener crema, ser semi o descremada. Con o sin lactosa. El pan, abundante en fibra y bajo en sodio. No olvides las grasas trans. ¿Sabías que cuatro galletas de agua equivalen a comer una marraqueta? ¿O un vaso de Coca Cola a ocho cucharadas de azúcar? Si lo sabías es porque lees las etiquetas y estás en onda. No te preocupes, algunas veces yo también lo hago.

Fuente Foto: http://antiguedades1.galeon.com/bici1.jpg

11/03/2009

El Barrio Nuevo

Cada uno de nosotros alberga a un nómade ¿Será cierto? Al menos para mi, la frase aplica. Ya llevamos seis meses desde que habitamos nuestro departamento nuevo y la experiencia fue la misma que en las cuatro mudanzas anteriores: estoy en casa. Sentí lo mismo la primera vez que llegué al Centro, cuando estuvimos en La Reina, volvimos al Centro y llegamos a Ñuñoa.
El barrio dice mucho de las personas, sobre todo cuando ellas pueden escoger dónde habitar. De hecho una serie de definiciones intermedian el proceso de elegir un domicilio. Algunos privilegian la cercanía al metro, otros la tranquilidad y el silencio, otros tener patio, quincho, pasto, perro, etc.
Personalmente, me gusta sentir que estoy en el núcleo de la ciudad. Adentro, donde las cosas pasan más rápido. Hoy la Plaza Ñuñoa es nuestra vecina y ha sido increíble descubrir (más bien redescubrir) la vida de barrio que hay en ese lugar. Obviamente mucha gente está de paso sólo por carrete, pero si te arrimas a Las Lanzas de noche también vas a encontrar a diferentes personas (oficinistas, familias, universitarios con sed, parejas, etc.) cenando mientras miran las noticias. Después de todo un buen pollo arvejado con arroz o una plateada con puré siempre vienen bien para no llegar al hogar con el estómago vacío.
Otro caso es la Fuente Suiza. La pareja de un amigo, al molestarlo por no conocer ese lugar, le dice: “cuando vayas a la Fuente Suiza pide una empanada para comenzar y mientras te la comes esperando tu sándwich, piensa en todo el tiempo que perdiste sin venir a este lugar”.
Finalmente también está nuestra querida Taverna della Piazza. Cuando nos mudamos al departamento fuimos a celebrar a ese lugar y para mi fue amor a primera vista. Siempre todo está bien cocinado y el ambiente es lo suficientemente cálido como para pedir un traguito después de comer. Simple, rico y bien atendido.
En fin, la lista es larga y el espacio es poco. Sólo por continuar con las menciones, están los helados del Filippo, el Sushi de Brown, Whalos Pizza, La Isla, el Ébano, la cerveza del Budapest y, lo mejor de todo, nuestro hogar.

Fuente Foto: Blanca Lewin (http://blancalewin.blogspot.com)

9/16/2009

El extraño pero vibrante retorno

Ya han pasado varias semanas desde que nos lanzamos con la Pame a la aventura de viajar por una parte de Europa visitando a primos y a entrañables amigos. Ya de vuelta en nuestro pequeño rinconcito del planeta (recibido en la madrugada por la hermosa vista de la cordillera y el monte Aconcagua), recién puedo animarme a escribir sobre lo que obviamente escribiría en este lugar: el viaje.
Lo extraño es que no siento ninguna vocación por hacer bitácoras, ni menos fanfarronear con todas esas maravillosas ciudades, sus historias, sus arquitecturas, sus… tantas cosas. Al contrario, me quedo con los momentos que compartimos con la Pame y los primos, con Gabriel y Alice, con nuestras historias solos en Roma, etc.
Mis recuerdos más potentes vienen de esa raíz. De la mirada de la Pame esa noche en Amsterdam, en donde pensé: juntos de aquí por siempre. También de las pintas de cerveza que compartimos con la Fa y el Pepe y esa maravillosa comida india que dejamos para el último día. De la cena con Gabriel y Alice en el Bistró que había cerrado sólo 8 veces en un centenar de años y en el cual nos jugamos por probar los caracoles. De los pic nic ´s parisinos, rockeando, tomando vino, ¡comiendo foie gras! riéndonos a cada momento por estar ahí, por estar tomando el metro ahí, por estar todo el tiempo en una burbuja de felicidad, pero ahí.
Lo demás es cierto. Las personas suben las escaleras por la derecha para dejarle espacio a quienes van con prisa, la locomoción cumple con los tiempos que te anuncia y todo es muy caro. Efectivamente uno puede visitar la tumba de Jim Morrison en París y consumir droga en Amsterdam. El barrio rojo está ahí para tentar a los turistas a desembolsar 150 euros por un polvo, pero también para quienes somos de la familia miranda y lo visitamos como una curiosidad.
De esas vivencias traigo un gran aprendizaje. De esa cultura gastronómica traigo un mundo nuevo, increíble y que desconocía por completo. Al fin y al cabo eso nos regalan los viajes: perspectiva.
La moraleja para mi es que de repente resulta bueno ser turista en la ciudad propia (generalmente nadie lo es). Cuántas veces la recorremos, la exploramos, la vivimos. Obviamente no es la más bella, pero nos pertenece. Somos de ahí y eso no tiene remedio.
Sin duda la huella de estas vacaciones será profunda y me temo que lo será por razones que aún desconozco y por efectos que recién podremos apreciar en el futuro.

8/09/2009

Al agua muchachos

El otro día estaba en el camarín con la felicidad de haber tenido un buen día de entrenamiento y pensé con rabia: “por qué perdí todo este tiempo”. Claro, ya no hay vuelta atrás. Hice toda mi formación de nadador por cuatro años en la U.Chile con el Coné (Eugenio Ducoing) y tuve que abandonar por una lesión rebelde en mi rodilla por indicación de un traumatólogo muy joven.
Dejé el agua y por al menos 16 años no volví a intentarlo. El cigarrillo frenó las invitaciones y breves acercamientos universitarios, pero luego de cumplir los 30 años decidí volver desde la posición más humilde. Partí nadando con la buena gente del Santander (equipo que tiene todo mi aprecio) y finalmente consumé mi amor por esta actividad cuando ingresé al Club Providencia.
Aclarando el punto, debo decir que me estoy refiriendo al deporte más hermoso del mundo. Si, es relativo, pero este no es un comentario, es derechamente una apología y lo es porque el agua es un ambiente maravilloso. Los nadadores se juntan, organizan torneos, viajes y todo con un amor envidiable. De hecho las malditas marcas requieren un amor ejemplar porque cada centésima y segundo se gana con trabajo, que hasta estas alturas de la vida requiere de pura voluntad para ganarle tiempo y energía a todo (trabajo, familia, etc).
Así las cosas y a pesar que desde que dejé el club Santander para cambiarme al Providencia no he ganado ninguna maldita medalla (antes en "novicio" sacaba una por torneo), el olor a cloro, los nuevos amigos y, por sobre todo, las nuevas experiencias, me hacen muy feliz. Observo con admiración las marcas y la técnica de muchos compañeros. Algún grado de locura es recomendable para esta actividad ¿no?
Finalmente, qué puedo decir. Creo que mis cronos no son malos, pero son un techo que ya me cuesta superar por mis múltiples limitaciones (mentales, falta de espacio, obligaciones, etc). El tiempo perdido ya está perdido y a veces es mejor asumir que uno comete errores para seguir adelante. Me contento con las experiencias espectaculares que he podido vivir a pesar de no ser uno de los capos del equipo.
Los invito a ver las cosas desde ese mundo en donde todo adquiere una perspectiva diferente. Nade y sea feliz.

Fuente Foto: Karen Cooper Marinkovich.

5/25/2009

Naciste antes del 79´?

Un gran amigo me hablaba hace un tiempo con nostalgia de nuestros excesos juveniles. No sin cierto sarcasmo, en su opinión, ahora que el tiempo ha hecho su trabajo y cada día es un día ganado, la idea de juntarse hasta altas horas de la madrugada le parecía rupturista.
Algo comienza a cambiar después de los treinta. Personalmente cuando cumplí esa edad subí hasta las Torres del Paine, dejé de fumar y me hice un tatuaje. Otras personas que conozco han entrado en febriles estados de reflexión, están escuchando cada día más rock y palabras como "estabilidad", "camisa", "familia" y "bancos", les provocan desorden estomacal.
Precisamente fue a un animal de esta especie al que le dijeron "tío" en una discoteque, asunto que lo llevó a extremar su actitud radical empinando un par de vasos de Jack Daniel´s, para luego patear los jardines del barrio con sus zapatos/zapatillas (CAT, Diesel, Merrel, Columbia, etc.) y arrancar en radio taxi a su departamento. ¡Que más marginal que eso!
La comodidad nos atrapa cuando avanzamos en el calendario y nuestros temas de discusión lo evidencian. Muchos ya conversan sobre las bondades del suhi o lo malos que son los carbohidratos. Lo que antes eran las monedas pal vino, ahora son el último dato del restaurant o bar de moda. Las viejas pichangas en la calle ahora son corridas para los Runners que asisten a los templos del Dry Fit y las suelas Air.
No es casual, de hecho, que te enteres de estos temas a través de un blog y que probablemente lo hagas luego de haber visto las fotos que subieron tus amigos del paseo del fin de semana.

3/26/2009

En la cita con Bourdain

Para todos los fanáticos de las travesías que Tony Bourdain protagoniza en su programa “Sin Reservas”, del canal Travel and Living, el anuncio de su visita a nuestro país fue “LA NOTICIA” del día. Eso sí lo bueno duró sólo hasta la publicación de los precios de las entradas. Asistir al mencionado talk show costaba tan caro como algunas de las localidades del concierto que hizo Madonna en Santiago y, siendo sinceros, Madonna está buenísima en comparación con nuestro querido chef.
Precisamente eso discutíamos con la Pame cuando tomamos la decisión de no ir a Espacio Riesco. “Bah”- le comenté, pensando que tengo prácticamente todos los libros de Bourdain, que ya estoy familiarizado con sus temas de conversación y que escucharlo en vivo probablemente no aportaría nada nuevo.
Por eso cuando el tío de las promociones del supermercado Unimarc nos llamó para avisarnos que nos habíamos ganado dos tickets para “Sin Reservas”, con la Pame saltábamos como bailarines de Yingo. Todo por una compra de ¡4 lucas!
¿Qué hace que un cocinero se vuelva estrella de televisión? No tengo idea, pero puede ser que vivir en EE.UU. tenga algo que ver. Pese a ello hay que señalar que la figura de Bourdain tiene un trasfondo distinto a los mundos tipo Disney, que descansa principalmente en su libro y best seller “Confesiones de un chef”, que recomiendo sí o sí, incluso para quienes no tienen ninguna onda con la cocina.
Se trata de la perspectiva cool de un ciudadano cualquiera. La reivindicación del mundo de un obrero calificado que lleva al paroxismo su oficio, transformándolo en una artesanía, en una pieza de colección. A eso agréguenle los mitos de la vida nocturna de los cocineros, sus excesos, los flirteos con las meseras, Nueva York, etc. Por otra parte, las cocinas y su mundo atraen hoy a cronistas y escritores. Algo sórdido se esconde entre esos tipos que trabajan 12 horas al días entre fogones, parrillas, y freidoras que huelga ser contado y Anthony Bourdain lo consiguió y lo hizo con gran maestría. De verdad el tipo narra con talento.
Un ejemplo de su simpleza fue su respuesta a la especulación del público sobre un posible retorno a la cocina. Puesto en ese escenario él reflexionó y comentó entre risas que, "luego de trabajar 28 años al lado de ex convictos mexicanos que hablaban todo el día de la pinga y se agarraban el culo", la respuesta era absolutamente negativa.
Fue una buena conversación. A mi por lo menos me dio gusto estar en frente de un tipo con gran sentido común y verlo hablar acerca de los más variados temas. Me hace sentido después de escuchar cada día a más "especialistas" en esto o aquello (doctores, ingenieros, psicólogos, banqueros, sindicalistas, etc.), poder rescatar la palabra de un tipo común y corriente recordándote que la vida es más sencilla de lo que parece. De verdad viene bastante bien.

1/22/2009

Saque su mejor picá

Hace un tiempo, hablando con un amigo, conversábamos sobre lo poco gratificante que puede resultar el exceso de formalidad, atención y protocolo en una salida a cenar. Esto, porque en algunas ocasiones los llamados restaurants de “mantel largo” o haute cuisine, ponen tanto recelo en las expresiones protocolares que te hacen sentir asfixiado, sin espacio para la espontaneidad.
Ahí nace –creo yo- la devoción nacional que poseemos por la picá. Es decir, ese lugar en donde sólo tenemos claro tres cosas: comeremos rico, pagaremos poco y nadie reparará en tu vestimenta.
En Chile cada uno tiene la suya para comer un plato específico y la promociona con orgullo porque la siente como propia. Así no es raro escuchar por ahí preguntas del tipo “¿has comido mechada palta en tal o cual parte?”, “¿probaste la parrillada en La Hacienda?”, etc. La evolución del concepto está –a mi juicio- en que hoy existen nuevos locales con Chef jóvenes que han rescatado esos sabores tradicionales y los han transformado en una apuesta culinaria. Algo así como una neopicá. Eso ha hecho que estemos dispuestos a pagar más dinero por platos bien preparados que anteriormente eran populares, en el sentido noble del término. En palabras de los genios de la mercadotecnia, “se le agregó valor a esos productos”.
Dejando la discusión atrás, lo realmente importante al conversar este tema es el “dato”. Esa preciada lista que hemos construido luego de años de divagar y probar los sabores de nuestra ciudad. Aquí va la mía: parrilla con harto chimichurri en La Uruguaya al mejor precio y con cerveza Corona de 1lt en la mesa. Entrecot con papas fritas en el Club Gran Avenida (también se pueden probar los pescados de cultivo que tienen en las piscinas del lugar). Arrollado con papas cocidas en el Club de la Unión Chica. Pechuga de pavo al jugo con arroz en el omnipresente Nuria. Costillar con puré picante en el Bar Nacional (también hay que probar las empanadas). Pizza churrasco en el Ricos Pollos de La Florida. Churrasco completo donde “El Guatón”. Como bonus track y aunque no suene muy bien, un familiar me contó que un buen lugar para comer lengua (de vaca) es en el hoyo.
Finalmente les dejo mi favorito desde que era niño: completo como Dios manda, con chucrut, americana, tomate, mayonesa blanca y mostaza de fuente de soda, acompañado de un néctar Watt´s de durazno bien frío. En Vicuña Mackenna esquina Santa Isabel está el Munich y ahí pueden encontrar un excelente ejemplar de esta especie.