A Canela Baja llegué por mi mujer, ya que es el pueblo en el que su familia materna desarrolló su árbol genealógico. Se encuentra ubicado entre Los Vilos y Tongoy (un poco más al norte de la ciudad quesera de Huentelauquén) y su gentilicio es el de “canelinos”. ¿Cuál es la gracia de Canela? La mayor –a mi juicio- es la celebración de las fiestas patrias.Hablar de Canela es por lo demás hablar de un misterio. Todos saben que con la Pame vamos habitualmente a ese lugar. Todos saben -a su vez- de los placenteros y regados dieciochos que vivimos ahí, pero nadie conoce dónde está, qué se come, de qué viven, etc.
Año a año todos los primos de mi señora se reúnen para celebrar en familia las fiestas patrias, hacer los tradicionales asados y, lo más importante, ir a la Pampilla. Este último es el gran detalle. Canela tiene su propia Pampilla en donde las familias tienen sus sitios delimitados con asaderas y comparten el 19 de septiembre comiendo, jugando fútbol, visitando los sitios de sus pares, cantando y tomando y tomando y tomando.
Las sobremesas en la Pampilla suelen ser de antología. Recuerdo al primo Rodi hablando apasionadamente de la delincuencia y proponiendo como solución “endurecer la pena de muerte”. También las remembranzas de las sesiones de espiritismo en donde se invocó la presencia del ex Presidente Allende para hacerle la siguiente pregunta: “¿Allende quién te mató? responde, si o no” (¡notable!). Así, las historias son infinitas, que Yoyocop; dónde poner la raya, en Macaya; la instalación de la grifería del maestro Pancho en la casa del Pablo; los prusianos; que él no sabe escribir porque es “alfabeto”, etc. En fin, es la importancia que posee aún la tradición oral en los pueblos. En donde suceden pocas cosas hay que inventar historias que contar, crear la propia mitología y de eso saben en Canela.
Por eso la gente se levanta con sed y las abuelas mandan a sus hijas a preparar algo para que “coman los hombres”. Sólo en Canela los ceviches son de loco y no de pescado. Los asados son de cordero o cabrito pero no de vacuno y si alguien anda en Los Vilos paseando, puede recibir un llamado con el encargo de mariscos para hacer la discada de turno. En caso contrario, se puede ir a almorzar donde la Roselia, que te va a indicar el siguiente menú: de primero hay cazuela, de segundo puede ser pescado o carne con arroz y ensalada. A eso hay que sumarle el postre. !Todo por $1.700!
Así las cosas, la macana sigue en la casa del Pablo para terminar en “el baile” o “el pub”. ¿El día siguiente? A nadie le importa. Alguien tendrá alguna idea para el almuerzo o quizás más carbón para asar. Relájate, estás en Canela.
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