Época de balances. Esta frase suena repetida por estos días, los últimos de 2005.
Sólo me permito algunas palabras sobre esta época. Debo indicar si que este año ha sido el mejor en mucho tiempo.
Primero: decidimos casarnos con la pame y eso es ya un alimento inigualable para mi cada vez más frágil memoria. Como siempre con la pame (esta vez no es la excepción), nos hemos propuesto perderle el miedo a la felicidad.
Segundo: a pesar de la incertidumbre constante, por fin he recobrado el sentido de las cosas. Sin mayor intención le pedí a la profe Stéphanie Alenda que fuera tutora de mi tesis y eso me permitió encontrarme con una persona que creyó en mí y que me levantó de nuevo animándome a creer en cosas que el agudizado pragmatismo (con tonos de pesimismo) había ocultado.
Fruto de lo anterior hoy tengo la posibilidad de ser investigador en dos proyectos para mi gigantes y peor, creo de nuevo en las oportuidades. Incluso me atrevo a soñar cosas para el futuro.
Tercero: siento estar rodeado de gente indispensable. No quiero que nadie falte para el 2006. Familia, amigos, etc.
12/29/2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario